News

                                 About

60 words per minute

Text by Nazy Nazhand-Curator

60 palabras por minuto


“Secretary comes from the word ‘secret’ or to be very discreet,” one of the interviewees tells Abigail Reyes in the video To Be Secretary. Another subject tells her “we sometimes are entrusted with [their] secrets and the bosses trust on you.” This demand for silence, coupled with the mechanical and repetitive nature of the job, and the fetishized archetypes of secretaries represented in popular Telenovelas, are the subjects of Reyes’ exhibit “60 words per minute.” The installations, videos, and text-based works explore antiquated educational and labor practices that in Reyes’ view, stem from repetitive cultural conditioning in her country, El Salvador.
 
Raised in the rural town of San Marcos, Reyes and her family moved to downtown San Salvador, where she studied Secretarial Services at an all-girls public school and worked briefly as a secretary. Reyes’ conceptual practice employs text, language, and traditional “feminine” mediums such as embroidery, poetry, and even a “secretarial” form of typing, to offer an uncompromising narrative on socio-economic prejudices in Central America.

For the series of text-based works –‘con buen timbre de voz/good tone of voice’, ‘no mayor de 35 años/not older than 35 years’, ‘magnífica presentación y educación/magnificent presentation and education’, and ‘aspecto delgada/slim appearance’ – Reyes reviewed hundreds of classified ads in local weekly newspapers listing secretarial job vacancies, and extracted specific job requirements at random.  Typing each isolated text repeatedly on paper, her methodical, performative gesture serves as a jarring commentary on discriminating working conditions. 

For the video Sí Señor, Reyes watched hours of Latin American Telenovelas all featuring a secretary as the female lead, and spliced endless clips of the characters repeating “sí señor” (yes sir) in various emotional states – giddy, respectful, dutiful, coquettish, nervous – thus reducing a pedestrian and submissive phrase to abstract and meaningless sounds.

For another series of text-based works, Reyes embroidered on fabric various shorthand symbols  – a method of writing efficiently using codes and abbreviations taught as a necessary and basic skill at secretary schools. But in the hands of Reyes, this decidedly “feminine” craft transforms into powerful abstract gestures. As further symbol of quiet resistance, the shorthand titles roughly translate to Viejo Bruto/Old Brute, Viejo Atrevido/Old Brazen, Viejo Vulgar/Old Vulgar, and Viejo Perro/Old Dog – witty and acerbic codes referencing the hierarchy and revealed only to the secretaries who have learned the language by mandate.

Reyes’ use of revelatory text and “craft,” likens her to prominent artists such as Sophie Calle, Yoko Ono, and Ghada Amer. While Calle’s work is more voyeuristic and psychologically intense, both artists draw from their surroundings, near and far, to question pre-established ideas of identity and femininity, using text as a medium to convey an exacting and unscrupulous truth.

Individually, each work in “60 words per minute” offers a subdued reflection on the inequalities and failed systems that still exist in the work force.  But collectively, Reyes’ body of work demands a closer examination, as seemingly ordinary (yet sexist) language in classified ads, educational handbooks, and Telenovelas are isolated and repeated until they are completely abstracted. By warping the original meaning of the language, Reyes morphs it into a powerful commentary on deeply rooted gender biases.
"Secretaria proviene de la palabra 'secreto' o de ser muy discreta", le dice una de las entrevistadas a Abigail Reyes en el video Ser secretaria. Otra entrevistada comenta "a veces nos confían sus secretos y los jefes confían en una". Esta demanda de silencio, junto con la naturaleza mecánica y repetitiva del trabajo, y los arquetipos fetichizados de las secretarias representadas en las telenovelas populares, son los temas de la exhibición de Reyes "60 palabras por minuto". Las instalaciones, videos y trabajos basados en texto exploran prácticas educativas y laborales anticuadas que, en opinión de Reyes, provienen del condicionamiento cultural repetitivo en su país, El Salvador.

Educada en el área rural de San Marcos, Reyes y su familia se mudaron al centro de San Salvador, donde estudió Secretariado en una escuela pública para niñas y trabajó brevemente como secretaria. La práctica conceptual de Reyes emplea texto, lenguaje y medios considerados tradicionalmente "femeninos"  como el bordado, la poesía e incluso una forma "secretarial" de escritura, para ofrecer una narrativa intransigente sobre los prejuicios socioeconómicos en América Central.

Para la serie de obras basadas en texto: "Con buen timbre de voz", "No mayor de 35 años", "Magnífica presentación y educación", y “Aspecto delgada'- Reyes revisó cientos de anuncios clasificados en periódicos locales semanalmente que enumeraban las vacantes de empleo para secretarias, y extraía  de los requisitos de trabajo, frases específicas. Escribiendo a máquina repetidamente cada texto aislado en papel, su gesto metódico y performativo sirve como un comentario discordante sobre las condiciones de trabajo discriminatorias.

Para el video Sí señor, Reyes observó horas de telenovelas latinoamericanas en las que se presentaba una secretaria como protagonista femenina, y unió interminables clips de las personajes protagonistas  "Sí señor" en varios estados emocionales – angustiadas, respetuosas, obedientes, coquetas, nerviosas - reduciendo así una frase ordinaria y sumisa a sonidos abstractos y sin sentido.

Para otra serie de trabajos basados en texto, Reyes borda en tela varios símbolos de taquigrafía, un método de escritura “eficientemente”,  usando códigos y abreviaturas enseñados como una herramienta necesaria y básica en las escuelas de secretarias. Pero en manos de Reyes, este artificio decididamente "femenino" se transforma en poderosos gestos abstractos. Como símbolo adicional de resistencia silenciosa, los títulos de taquigrafía se traducen más o menos en: Viejo Bruto, Viejo Atrevido, Viejo Vulgar y Viejo Perro, códigos ocurrentes y mordaces que hacen referencia a la jerarquía y revelados solo a las secretarias que han aprendido el idioma por mandato.

El uso revelador de texto y “manualidad” de Reyes, la compara con artistas prominentes como Sophie Calle, Yoko Ono y Ghada Amer.  Mientras que el trabajo de Calle es más voyerista y psicológicamente intenso, ambas artistas sacan de su entorno cercano y lejano, para cuestionar ideas preestablecidas de identidad y feminidad, utilizando el texto como un medio para transmitir una verdad exacta y sin escrúpulos.

Individualmente, cada trabajo en "60 palabras por minuto" ofrece una reflexión tenue sobre las desigualdades y los sistemas fallidos que todavía existen en la fuerza de trabajo. Pero colectivamente, el cuerpo de trabajo de Reyes exige un examen más detenido, ya que el lenguaje aparentemente común (aunque sexista) en anuncios clasificados, manuales educativos –libros de texto-  y telenovelas se aísla y se repite hasta que se abstraen por completo. Al deformar el significado original del lenguaje, Reyes lo transforma en un poderoso comentario sobre sesgos de género profundamente arraigados.